Gobierno Bolivariano

24 de noviembre de 1948 │ Rómulo Gallegos es derrocado de la Presidencia

Tal día como hoy, hace 69 años, fue derrocado el gobierno presidido por Rómulo Gallegos quien, apoyado por el partido Acción Democrática (AD), había llegado al poder, siendo el primer gobernante venezolano elegido de manera directa, secreta y universal por el voto del pueblo.

AD había llegado al poder el 18 de octubre de 1945, al derrocar al gobierno democrático de Isaías Medina Angarita mediante un golpe de Estado fraguado junto con Marcos Pérez Jiménez y otros oficiales. Luego de gobernar durante poco más de año y medio, la Junta Revolucionaria de Gobierno convocó a elecciones, en las cuales Gallegos obtuvo el mandato.

El gobierno de Gallegos provocó el descontento en amplios sectores populares debido a la ausencia de solución efectiva a los problemas de la vida nacional, aunado al pacto hecho con el magnate estadounidense Nelson Rockefeller para hacer importantes concesiones a los monopolios de Estados Unidos (EEUU), y a una política exterior subordinada a la estrategia de “guerra fría” de ese país.

Mediante un ultimátum, el Alto Mando militar pidió a Gallegos expulsar del país a Rómulo Betancourt, así como la prohibición al teniente coronel Mario Vargas de regresar del exterior y la desvinculación del Presidente del partido Acción Democrática.

Al negarse el Presidente Gallegos a aceptar esas condiciones, los militares le hicieron preso. El golpe militar no encontró ninguna resistencia. El apoyo popular a AD se había desintegrado debido a las inconsecuencias y debilidades del Gobierno.

El 24 de noviembre de 1948 se creó una junta militar de Gobierno integrada por los oficiales Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. El nuevo Gobierno disolvió al partido Acción Democrática, estableció la censura a la prensa, suspendió las garantías constitucionales y sometió a severas limitaciones al resto de los partidos.

Después del asesinato del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, la dictadura adquirió un carácter mucho más severo, a través del cual se estableció un régimen de terror, asesinato de opositores, torturas y persecuciones, bajo el mando de Marcos Pérez Jiménez, Laureano Vallenilla Lanz y Pedro Estrada, situación que se mantuvo hasta el 23 de enero de 1958, cuando una insurrección popular, con apoyo militar, puso fin a aquel período de nuestra historia política.

23 de noviembre de 1856 │ Fallece Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador

Hace 161 años dejó de existir Manuela Sáenz Aizpuru, patriota ecuatoriana reconocida por la historiografía hispanoamericana como heroína de la Independencia de América del Sur, y también denominada como la «Libertadora del Libertador», Simón Bolívar, de quien entre 1822 y 1830 fue la compañera sentimental.

Hija de Simón Sáenz Vergara, español, y de la criolla María Joaquina de Aizpuru, Manuelita Sáenz había nacido en Quito un 27 de diciembre, en 1795 ó 1797 (al respecto hay discrepancia entre las fuentes). Su madre —sobre esto tampoco se tiene certeza histórica— murió el día que nació Manuela o, según otras versiones, dos años más tarde, por lo cual la niña fue entregada al Convento de las Monjas Conceptas (Real Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción), en el que vivió los primeros años de su vida.

Completada su formación en el convento, pasó al monasterio de Santa Catalina de Siena (Quito), de la Orden de Santo Domingo, recibiendo la clase de educación que en aquellos tiempos se impartía a las señoritas de las familias pudientes de la ciudad. Aprendió a bordar, a elaborar dulces y a comunicarse en inglés y francés, habilidades y labores con las que se mantendría en sus años de exilio en Paita (Perú).

A los 17 años huyó del convento, al parecer, luego de ser seducida por un oficial del Ejército Real. Dos años más tarde, en diciembre de 1816, conoció en Quito a James Thorne, acaudalado médico inglés, veintiséis años mayor que ella, que entonces tenía 19 años. Su padre, por razones de conveniencia, de acuerdo a los usos de la época, pactó su boda para julio de 1817, celebrándose el matrimonio en Lima, ciudad que no conocía las condiciones «ilegítimas» de su nacimiento.

Por tal razón, Manuelita fue inicialmente aceptada en el ambiente aristocrático de la ciudad virreinal, donde se involucró de lleno en actividades políticas, en el marco del descontento creciente hacia las autoridades españolas, situación en la cual las mujeres ejercieron una gran influencia en los círculos virreinales, como ocurría usualmente en todo lo que tenía que ver con  la obtención de empleos y cargos para sus padres, esposos e hijos.

Informadas de los acontecimientos en el virreinato, muchas de aquellas damas, entre ellas Manuela, participaron de manera decidida en los movimientos revolucionarios, apoyando la causa de Bolívar en la Nueva Granada y de San Martín en el Perú. Manuela contribuyó decididamente en el cambio del Batallón Numancia, del cual formaba parte su hermano José María, hacia las filas patriotas. José de San Martín, luego de tomar Lima y proclamar su independencia el 28 de julio de 1821, le confirió a Manuelita Sáenz el título de Caballeresa de la Orden “Sol del Perú”.

Manuela regresó al Ecuador en 1821, para reclamar la parte que le correspondía como herencia. El 16 de junio de 1822 vería por primera vez a Simón Bolívar, durante la entrada triunfal del Libertador a Quito. Así describe el momento en su diario: “Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E.. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano”.

Al encontrarse de nuevo en un baile de bienvenida al Libertador, Bolívar le dirigió  estas palabras: «Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España». Poco después, Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en amantes y compañeros de lucha. En 1823 Manuelita le acompañó al Perú y permaneció a su lado durante buena parte de las campañas, participando en ellas activamente, hasta culminar la gesta libertadora.

Manuela Sáenz combatió en la Batalla de Pichincha, recibiendo el grado de teniente de húsares del Ejército Libertador. Posteriormente luchó en Ayacucho bajo las órdenes del mariscal Antonio José de Sucre, quien le sugirió a Bolívar su ascenso a coronela, rango que le fue concedido.

Lograda la Independencia, Bolívar y Manuela se radicaron en la ciudad de Santa Fé de Bogotá, donde el 25 de septiembre de 1828 el Libertador sufriría un atentado que se frustró gracias a la valiente intervención de Manuelita. Sus enemigos políticos, conjurados para darle muerte aquella noche, fueron descubiertos por Manuela al entrar al palacio de San Carlos (actualmente sede de la Cancillería de Colombia). La valiente mujer se plantó frente a los rebeldes, dando tiempo a que Bolívar salvara su vida escapando por la ventana. Por estas acciones, el mismo Bolívar la llamó la Libertadora del Libertador.

Después del fallecimiento de Bolívar, el gobierno de Francisco de Paula Santander desterró a Manuelita Sáenz de Colombia, por lo cual hubo de marchar exiliada a Jamaica. Regresó a Ecuador en 1835, pero su pasaporte fue revocado, decidiendo entonces instalarse en el pueblo de Paita, al norte del Perú. Allí sería visitada por  personajes como el patriota italiano Giuseppe Garibaldi (quien la acompañó en sus últimos momentos), el escritor peruano Ricardo Palma (que se basó en sus relatos para redactar parte de sus Tradiciones peruanas) o el venezolano Simón Rodríguez. Durante los siguientes 25 años viviría de la venta de tabaco, de traducir y escribir cartas para los balleneros americanos que pasaban por la zona, de bordar y hacer dulces por encargo.

Manuelita Sáenz falleció el 23 de noviembre de 1856, a los 59 años de edad, en la población de Paita, Perú, durante una epidemia de difteria que azotó la región. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluyendo una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia. Manuelita entregó a O’Leary gran parte de los documentos con que este elaboró la voluminosa biografía sobre el Libertador, de quien Manuela llegó a decir: «Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero».

El 5 de julio de 2010, durante la conmemoración del 199° aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, fue colocado en el Panteón Nacional un cofre que contiene tierra de la localidad peruana de Paita, donde fue enterrada Manuela Sáenz. Estos restos simbólicos fueron trasladados por vía terrestre desde Perú, atravesando Ecuador, Colombia y Venezuela hasta arribar a Caracas, donde reposan en un sarcófago junto al Altar Principal, donde yacen los restos de Simón Bolívar. Adicionalmente, a Sáenz se le concedió póstumamente el ascenso a generala de división del Ejército Nacional Bolivariano por su participación en la guerra independentista, en un acto al que asistieron los presidentes de Ecuador y Venezuela.

22 de noviembre │ Día Internacional del Músico

Cada 22 de noviembre es el Día Internacional del Músico, fecha en la cual se rinde especial homenaje a cuantos han dedicado su vida a la creación y la ejecución musical, regalándole al público, a través de los diversos géneros, melodías, ritmos y sonoridades que elevan el espíritu y colman de plenitud la existencia.

Esta celebración obedece a una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que estableció este Día Mundial de la Música con la finalidad de ofrecer un merecido tributo a aquellos creadores que mediante su contribución artística han acompañado el desarrollo de la civilización occidental a través de los siglos.

El término música proviene del griego mousike, que significa «arte de las musas». Como toda manifestación artística, es un producto cultural. Su objetivo es suscitar una experiencia estética en el oyente, así como expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas. Se trata de un estímulo que afecta de manera total el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro puede cumplir variadas funciones, ya sean de entretenimiento, comunicación o ambientación, entre otros.

La música es, además, un lenguaje que une a las personas a través de los ritmos y los sonidos. Es un medio de expresión único, capaz de trascender barreras culturales de otro modo infranqueables, porque apela a algo esencial, la sensibilidad, la facultad de sentir emoción.

En la antigüedad, las manifestaciones musicales del hombre  consistían en la exteriorización de sus sentimientos armonizando el sonido de su propia voz, para diferenciarlo del hablar cotidiano utilizado para comunicarse. Los primeros instrumentos fueron los objetos o utensilios, o el mismo cuerpo del hombre, capaces de producir sonidos.

Además de genios universales y populares de todo el mundo, en nuestro país existe variada riqueza cultural y múltiples manifestaciones musicales, y este día es ocasión idónea para honrar el aporte de artistas como Simón Díaz, Gualberto Ibarreto, Lilia Vera y Serenata Guayanesa (grupo que es Patrimonio Cultural de la Nación), con especial énfasis en nuestro Sistema Nacional de Orquestas, orgullo nacional, cuyas ponen muy en alto el nombre de Venezuela.

21 de noviembre de 1957 │ Día del Estudiante

El 21 de noviembre se celebra en Venezuela el Día del Estudiante, como homenaje a los jóvenes universitarios de Caracas que hace hoy 60 años, en pie de lucha y como protesta por el anunciado plebiscito que reelegiría al Presidente de la República, se declararon en huelga, contribuyendo en gran medida a precipitar los acontecimientos que pusieron fin al gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

La huelga universitaria estuvo precedida por la que habían promovido los estudiantes de los liceos Fermín Toro, Aplicación, Juan Vicente González, Andrés Bello, Razetti, Caracas y la escuela Miguel Antonio Caro, activándose el 21 de noviembre de 1957 en la Universidad Central de Venezuela, desde donde se extendió a otras casas de estudio como la Universidad Católica Andrés Bello y generando una serie de comunicados que determinaron el éxito de la movilización al ser repartidos por medio de volantes, a pesar de la reacción de la Seguridad Nacional, que tomó la Universidad Central, apresó a numerosos estudiantes y cerró los centros de educación superior.

Los gesta de  los jóvenes estudiantes que salieron a las calles de Caracas aquel 21 de noviembre de 1957 reflejó fielmente el espíritu libertario de los estudiantes venezolanos, consagrando esta fecha para honrar la admirable jornada que se produjo entonces en Caracas como Día del Estudiante.

20 de noviembre de 1817 │ Simón Bolívar añade octava estrella al pabellón nacional

Tal día como hoy, hace 200 años, y después de la Campaña de Guayana, el Libertador, Simón Bolívar, añadió una octava estrella al pabellón nacional.

Bolívar dispuso tal modificación para representar a la nueva  provincia liberada,  Guayana. El decreto de las ocho estrellas tuvo vigencia durante 4 años, hasta quedar derogado por la Ley del 4 de octubre de 1821, dictada por el Congreso de Cúcuta.

Ese decreto del Libertador permaneció ignorado hasta 2006, cuando el Comandante Eterno, Hugo Chávez, lo reinstituyó e hizo cumplir.

En ocasión del Bicentenario de este hito histórico de nuestro proceso libertario, el Primer Mandatario Nacional, Nicolás Maduro, ha expresado:

“Hoy nuestra Bandera Tricolor rinde homenaje al decreto que el 20 de noviembre de 1.817 el Libertador Simón Bolívar emitiera para incorporar la octava estrella a la Bandera, sumando a Guayana a las primeras siete provincias que hicieron posible la independencia de nuestra Patria. Por ello, el comandante Hugo Chávez, quien retomó el pensamiento Bolivariano en el siglo XXI, promovió el cumplimiento de aquel decreto 189 años después, incorporando en nuestro tricolor nacional, la octava estrella Bolivariana, Guayanesa, del Padre Río Orinoco que permitió hacer Libre y Soberana la Patria Venezolana”.