Gobierno Bolivariano

29 de noviembre de 1781 │ Nace Andrés Bello

Hace 236 años nació en Caracas Andrés de Jesús María y José Bello López,  filósofo, poeta, filólogo, educador y jurista venezolano, uno de los humanistas más importantes de América, maestro del Libertador, Simón Bolívar, y protagonista del proceso revolucionario que llevaría a la independencia de Venezuela.

Andrés Bello se dedicó a la literatura, la educación, la filología, la filosofía y el derecho. Ejerció la docencia particular en Venezuela, teniendo el honor de ser maestro de Simón Bolívar. A principios del siglo XIX acompañó también al barón Alejandro von Humboldt en sus exploraciones científicas en las Colonias. Su trayectoria puede dividirse en tres etapas diferenciadas: entre 1781 y 1810, vida en Venezuela; de 1810 a 1829, viaje a Inglaterra y misión diplomática; desde 1829 hasta 1865, residencia y ejercicio profesional en Chile.

Su vasta obra permite contarlo entre los exponentes importantes de la literatura americana, con poemas como la Silva a la agricultura de la zona tórrida, escrita en Londres, y la Alocución a la Poesía, de 1823; además, la Oración por todos, de 1843, ya con caracteres románticos. Compuso en 1832 el tratado Principios de Derecho Internacional y el Derecho Civil para Chile, en 1855. Igualmente fue autor de la Gramática de la Lengua Castellana, escrita en 1847, y Miembro de la Real Academia Española desde 1851.

Fue, además, el primer Rector de la Universidad en Chile, de la cual se retiró ya anciano, y prosiguió su vida de investigaciones intelectuales hasta su fallecimiento, ocurrido el 15 de octubre de 1865.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 71 años, nació en San Antonio de los Baños (Cuba) Silvio Rodríguez, uno de los grandes trovadores cubanos, cuyas canciones han tenido gran repercusión internacional.

Su influencia sobre toda una generación, junto a sus compañeros de La Nueva Trova Cubana, también conocida como Movimiento de la Nueva Trova, ha sido reconocida en todo el mundo, y también ha editado importantes trabajos en colaboración con muchos cantantes y músicos de todo el mundo.

28 de noviembre de 1820 │Nace Friedrich Engels

Tal día como hoy, hace 197 años, nació en Barmen-Elberfeld (Alemania), en el seno de una rica familia protestante, Friedrich Engels, filósofo y revolucionario alemán, amigo y colaborador de Karl Marx, y junto a él coautor de obras fundamentales para el nacimiento de los movimientos socialista, comunista y sindical, además de ser un dirigente político fundamental de la Primera y la Segunda Internacional Comunista.

Colaboró con Marx hasta el fallecimiento de éste en 1883. Al elaborar los principios comunistas, Marx y Engels partieron de la filosofía para después adentrarse en otros campos de estudio. En concreto, Marx se centró en el pensamiento político, en la economía política y en la historia política. En cambio, Engels se interesó por las ciencias físicas, las matemáticas, la antropología, las ciencias militares y la lingüística.

Se trasladó a Londres en 1870 y, tras convertirse en miembro del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, o Primera Internacional Comunista, empezó a relevar a Marx en la dirección del Consejo. Tras el fracaso de la Internacional Comunista en 1872, siguió en contacto con los revolucionarios de todo el mundo. No participó directamente en la creación de la Segunda Internacional en 1889, pero sí tuvo una considerable influencia en el diseño de los programas y políticas de dicha organización.

El Manifiesto Comunista, que influyó en toda la literatura comunista posterior y es considerado como la exposición clásica del comunismo moderno, apareció por primera vez en 1848 y fue escrito por Marx, basándose en un borrador preparado por Engels. Tras la muerte de Marx, Engels publicó, a partir de notas y borradores, el segundo y tercer volumen de la obra fundamental de Marx, El Capital. Friedrich Engels falleció el 5 de agosto de 1895 en Londres (Gran Bretaña).

27 de noviembre de 1992 │ Rebelión Cívico-Militar en Venezuela

Tal día como hoy, hace 25 años, se produjo un alzamiento militar en Venezuela contra el régimen neoliberal de Carlos Andrés Pérez, cuando una verdadera unión cívico-militar protagonizó la segunda insurrección en contra del legado puntofijista, y la historia venezolana quedó escindida para dar cabida a profundas transformaciones políticas y sociales que allanaron el camino hacia la Revolución Bolivariana.

Un grupo compuesto por civiles militantes en organizaciones revolucionarias y altos oficiales de la Fuerza Armada Nacional (FAN) fue el que hizo frente a los estragos causados por las políticas neoliberales de flexibilización económica ejecutadas por la administración adeca. El Distrito Capital fue el epicentro de la rebelión que se extendió también a los estados Miranda, Aragua y Carabobo. En la génesis de los acontecimientos se encontraba la crisis de dos instituciones que hasta la fecha habían sido sinónimos de la estabilidad democrática: los partidos políticos y la Fuerza Armada Nacional.

Más allá de no haber logrado su principal cometido, los sucesos del 27 de noviembre de 1992 fueron el punto de inflexión que terminó de desvelar la degeneración de los partidos tradicionales que se habían alternado el poder desde 1958: Acción Democrática (AD) y Comité de Acción Política Electoral Independiente (COPEI).

En el año 2006 el entonces presidente de la República y líder de la primera insurrección contra el gobierno de Pérez – el 4 de febrero de 1992 -, el Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías, ubicó los sucesos de noviembre dentro de la trilogía de acontecimientos que iniciaron el 27 de febrero de 1989 y “que partieron en dos la historia de Venezuela (…) Siguiendo el heroico ejemplo que nuestro Pueblo diera el 27 de febrero de 1989, comenzamos a derrumbar los falsos templos que la injusticia y la corrupción habían erigido en el suelo sagrado de nuestra Patria”, manifestó el Comandante Chávez el día 28 de noviembre de 2010.

24 de noviembre de 1948 │ Rómulo Gallegos es derrocado de la Presidencia

Tal día como hoy, hace 69 años, fue derrocado el gobierno presidido por Rómulo Gallegos quien, apoyado por el partido Acción Democrática (AD), había llegado al poder, siendo el primer gobernante venezolano elegido de manera directa, secreta y universal por el voto del pueblo.

AD había llegado al poder el 18 de octubre de 1945, al derrocar al gobierno democrático de Isaías Medina Angarita mediante un golpe de Estado fraguado junto con Marcos Pérez Jiménez y otros oficiales. Luego de gobernar durante poco más de año y medio, la Junta Revolucionaria de Gobierno convocó a elecciones, en las cuales Gallegos obtuvo el mandato.

El gobierno de Gallegos provocó el descontento en amplios sectores populares debido a la ausencia de solución efectiva a los problemas de la vida nacional, aunado al pacto hecho con el magnate estadounidense Nelson Rockefeller para hacer importantes concesiones a los monopolios de Estados Unidos (EEUU), y a una política exterior subordinada a la estrategia de “guerra fría” de ese país.

Mediante un ultimátum, el Alto Mando militar pidió a Gallegos expulsar del país a Rómulo Betancourt, así como la prohibición al teniente coronel Mario Vargas de regresar del exterior y la desvinculación del Presidente del partido Acción Democrática.

Al negarse el Presidente Gallegos a aceptar esas condiciones, los militares le hicieron preso. El golpe militar no encontró ninguna resistencia. El apoyo popular a AD se había desintegrado debido a las inconsecuencias y debilidades del Gobierno.

El 24 de noviembre de 1948 se creó una junta militar de Gobierno integrada por los oficiales Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. El nuevo Gobierno disolvió al partido Acción Democrática, estableció la censura a la prensa, suspendió las garantías constitucionales y sometió a severas limitaciones al resto de los partidos.

Después del asesinato del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, la dictadura adquirió un carácter mucho más severo, a través del cual se estableció un régimen de terror, asesinato de opositores, torturas y persecuciones, bajo el mando de Marcos Pérez Jiménez, Laureano Vallenilla Lanz y Pedro Estrada, situación que se mantuvo hasta el 23 de enero de 1958, cuando una insurrección popular, con apoyo militar, puso fin a aquel período de nuestra historia política.

23 de noviembre de 1856 │ Fallece Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador

Hace 161 años dejó de existir Manuela Sáenz Aizpuru, patriota ecuatoriana reconocida por la historiografía hispanoamericana como heroína de la Independencia de América del Sur, y también denominada como la «Libertadora del Libertador», Simón Bolívar, de quien entre 1822 y 1830 fue la compañera sentimental.

Hija de Simón Sáenz Vergara, español, y de la criolla María Joaquina de Aizpuru, Manuelita Sáenz había nacido en Quito un 27 de diciembre, en 1795 ó 1797 (al respecto hay discrepancia entre las fuentes). Su madre —sobre esto tampoco se tiene certeza histórica— murió el día que nació Manuela o, según otras versiones, dos años más tarde, por lo cual la niña fue entregada al Convento de las Monjas Conceptas (Real Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción), en el que vivió los primeros años de su vida.

Completada su formación en el convento, pasó al monasterio de Santa Catalina de Siena (Quito), de la Orden de Santo Domingo, recibiendo la clase de educación que en aquellos tiempos se impartía a las señoritas de las familias pudientes de la ciudad. Aprendió a bordar, a elaborar dulces y a comunicarse en inglés y francés, habilidades y labores con las que se mantendría en sus años de exilio en Paita (Perú).

A los 17 años huyó del convento, al parecer, luego de ser seducida por un oficial del Ejército Real. Dos años más tarde, en diciembre de 1816, conoció en Quito a James Thorne, acaudalado médico inglés, veintiséis años mayor que ella, que entonces tenía 19 años. Su padre, por razones de conveniencia, de acuerdo a los usos de la época, pactó su boda para julio de 1817, celebrándose el matrimonio en Lima, ciudad que no conocía las condiciones «ilegítimas» de su nacimiento.

Por tal razón, Manuelita fue inicialmente aceptada en el ambiente aristocrático de la ciudad virreinal, donde se involucró de lleno en actividades políticas, en el marco del descontento creciente hacia las autoridades españolas, situación en la cual las mujeres ejercieron una gran influencia en los círculos virreinales, como ocurría usualmente en todo lo que tenía que ver con  la obtención de empleos y cargos para sus padres, esposos e hijos.

Informadas de los acontecimientos en el virreinato, muchas de aquellas damas, entre ellas Manuela, participaron de manera decidida en los movimientos revolucionarios, apoyando la causa de Bolívar en la Nueva Granada y de San Martín en el Perú. Manuela contribuyó decididamente en el cambio del Batallón Numancia, del cual formaba parte su hermano José María, hacia las filas patriotas. José de San Martín, luego de tomar Lima y proclamar su independencia el 28 de julio de 1821, le confirió a Manuelita Sáenz el título de Caballeresa de la Orden “Sol del Perú”.

Manuela regresó al Ecuador en 1821, para reclamar la parte que le correspondía como herencia. El 16 de junio de 1822 vería por primera vez a Simón Bolívar, durante la entrada triunfal del Libertador a Quito. Así describe el momento en su diario: “Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E.. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano”.

Al encontrarse de nuevo en un baile de bienvenida al Libertador, Bolívar le dirigió  estas palabras: «Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España». Poco después, Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en amantes y compañeros de lucha. En 1823 Manuelita le acompañó al Perú y permaneció a su lado durante buena parte de las campañas, participando en ellas activamente, hasta culminar la gesta libertadora.

Manuela Sáenz combatió en la Batalla de Pichincha, recibiendo el grado de teniente de húsares del Ejército Libertador. Posteriormente luchó en Ayacucho bajo las órdenes del mariscal Antonio José de Sucre, quien le sugirió a Bolívar su ascenso a coronela, rango que le fue concedido.

Lograda la Independencia, Bolívar y Manuela se radicaron en la ciudad de Santa Fé de Bogotá, donde el 25 de septiembre de 1828 el Libertador sufriría un atentado que se frustró gracias a la valiente intervención de Manuelita. Sus enemigos políticos, conjurados para darle muerte aquella noche, fueron descubiertos por Manuela al entrar al palacio de San Carlos (actualmente sede de la Cancillería de Colombia). La valiente mujer se plantó frente a los rebeldes, dando tiempo a que Bolívar salvara su vida escapando por la ventana. Por estas acciones, el mismo Bolívar la llamó la Libertadora del Libertador.

Después del fallecimiento de Bolívar, el gobierno de Francisco de Paula Santander desterró a Manuelita Sáenz de Colombia, por lo cual hubo de marchar exiliada a Jamaica. Regresó a Ecuador en 1835, pero su pasaporte fue revocado, decidiendo entonces instalarse en el pueblo de Paita, al norte del Perú. Allí sería visitada por  personajes como el patriota italiano Giuseppe Garibaldi (quien la acompañó en sus últimos momentos), el escritor peruano Ricardo Palma (que se basó en sus relatos para redactar parte de sus Tradiciones peruanas) o el venezolano Simón Rodríguez. Durante los siguientes 25 años viviría de la venta de tabaco, de traducir y escribir cartas para los balleneros americanos que pasaban por la zona, de bordar y hacer dulces por encargo.

Manuelita Sáenz falleció el 23 de noviembre de 1856, a los 59 años de edad, en la población de Paita, Perú, durante una epidemia de difteria que azotó la región. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluyendo una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia. Manuelita entregó a O’Leary gran parte de los documentos con que este elaboró la voluminosa biografía sobre el Libertador, de quien Manuela llegó a decir: «Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero».

El 5 de julio de 2010, durante la conmemoración del 199° aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, fue colocado en el Panteón Nacional un cofre que contiene tierra de la localidad peruana de Paita, donde fue enterrada Manuela Sáenz. Estos restos simbólicos fueron trasladados por vía terrestre desde Perú, atravesando Ecuador, Colombia y Venezuela hasta arribar a Caracas, donde reposan en un sarcófago junto al Altar Principal, donde yacen los restos de Simón Bolívar. Adicionalmente, a Sáenz se le concedió póstumamente el ascenso a generala de división del Ejército Nacional Bolivariano por su participación en la guerra independentista, en un acto al que asistieron los presidentes de Ecuador y Venezuela.