Gobierno Bolivariano

30 de octubre de 1825 │El Libertador recibe la Espada del Perú

Tal día como hoy, hace 192 años, el Libertador, Simón Bolívar, tras las victorias de Junín y Ayacucho, recibió de manos del comisionado de la municipalidad de Lima, Coronel Salazar, la Espada del Perú, uno de los recursos históricos más notables que posee la América meridional.

La riqueza emblemática de la pieza es notable. La vaina esta hecha completamente de oro macizo de 18 kilates, en el que sobresalen elegantes y variados dibujos, y la espada mide en su totalidad una vara y siete pulgadas de largo.

En la parte inferior se puede observar una serpiente de nueve pulgadas y ojos de rubí que la abraza. La hoja de acero grabada al estilo de damasco posee la siguiente inscripción: “Simón Bolívar: unión y libertad, año de 1825”. En el anverso se lee: “Libertador de Colombia y del Perú, Chungapoma me fecit en Lima”. Cada una de estas leyendas se encuentran separadas por dibujos alegóricos que representan trofeos de armas, laureles, etc.

El pomo de la guarnición de la espada posee un bello busto de oro, que representa al genio de la libertad, coronado por un gorro frigio, relleno de brillantes y circundado por una corona de laureles compuesta de diamantes. En la parte inferior del mismo espacio, llamada cazoleta, resaltan las figuras de dos indios de oro en relieve, coronados cada uno por penachos de brillantes que adornan sus cabezas; sosteniendo ambos el asta que lleva el gorro de la libertad.

La empuñadura posee dos pirámides truncadas. En la pirámide superior se observa, en una de sus caras, el escudo de armas del Perú, además de una orla de laureles. La pirámide inferior posee la siguiente dedicatoria: "El Perú a su Libertador". De la parte contigua a la empuñadura, o sea el pomo, se desprende un dragón de oro con dos brillantes.

En aquella oportunidad, el Libertador dirigió a la Municipalidad, las siguientes palabras de agradecimiento: 

     El coronel Salazar me ha presentado la hermosa espada que la M.I. Municipalidad de Lima ha tenido la bondad de ofrecerme, después de haber dado tantas otras pruebas de sus sentimientos generosos y del precio que pone a los esfuerzos que se hacen por la libertad y por la restauración de los derechos de los pueblos.

    Esta espada, Illmo señor, será el gaje más seguro de mi consagración a la defensa del Perú en todas las épocas que la república quiera aceptar mis servicios. Esta espada me dirá siempre que la ciudad de Lima es digna de ser la capital de la nación más agradecida del universo.

    S.E. el Mariscal Sucre recibió de mi mano el día de Ayacucho, la espada que US. I. tuvo a bien destinarle como un premio de aquella victoria. El general vencedor ha recibido esta demostración con una efusión de gratitud que nada puede expresar, y entre sus mejores amigos nadie puede llevarnos el paso. Esta protesta la hacemos con toda la sinceridad que debemos a US. I. y al pueblo peruano.

    Tengo la honra de ofrecer a US. I. los sentimientos de mi consideración y mi respeto.

 

     Bolívar.

27 de octubre de 1965 │ Hallan el cadáver de Alberto Lovera

Tal día como hoy, hace 52 años, con los brazos y las piernas encadenadas y un pico de albañilería atado al cuello, fue hallado el cadáver de Alberto Lovera en una playa de Lecherías, en las inmediaciones de Barcelona (estado Anzoátegui).

Formado como dirigente de los trabajadores petroleros en el estado Zulia, participó en el congreso del cual sería fundada la Juventud Comunista, en 1947, integrando el primer Consejo Central de dicha organización. En esa misma época asistió al Primer Festival de la Juventud y los Estudiantes celebrando en Budapest (Hungría), como miembro de una delegación juvenil, junto con Alí Lameda y Jerónimo Carrera.

Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez jugó un activo papel en la resistencia, participando en la dirección de la huelga petrolera de 1952 y en numerosas acciones de la clandestinidad. En la década de 1960 tuvo bajo su responsabilidad la Secretaría General del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en Caracas, y fue miembro del Buró Político de dicho partido.

El 18 de octubre de 1965 fue detenido por una comisión de la antigua Dirección General de Policía (DIGEPOL) y sometido a bárbaras torturas hasta dejarlo sin vida. Una vez muerto, la banda armada de Acción Democrática (AD) intentó deshacerse del cadáver llevándolo a varias instalaciones militares, entre ellas el cuartel San Carlos (Caracas) y el campamento de Cachito (Monagas), donde fue rechazado. Al final, fue arrojado al mar en las playas de Lecherías, donde fue localizado por un pescador.

Las investigaciones que permitieron descubrir uno de los más horribles crímenes cometidos durante los gobiernos de AD se debieron a la incansable labor de su viuda María del Mar de Lovera y a las valientes denuncias del entonces diputado José Vicente Rangel.

26 de octubre de 1864 │ Nacimiento de José Gregorio Hernández

Hace 153 años nació en Isnotú, estado Trujillo, José Gregorio Hernández Cisneros, médico, científico y venerable católico venezolano, cuya solidaridad con los más necesitados, su compromiso con el trabajo y su devoción a Dios, a la Virgen y al prójimo, le han ganado un lugar preponderante en la fe del pueblo venezolano. Por tal motivo, el 26 de octubre fue declarado por el Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías, Día de Júbilo Nacional.

 

José Gregorio fue el primero de los seis hijos de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, de ascendencia colombiana y española, respectivamente. Su infancia transcurrió en su pueblo natal, donde su padre era comerciante. A los 13 años se trasladó a Caracas, y estudió en el Colegio Villegas, obteniendo el título de bachiller en filosofía en 1884.

 

El 28 de junio de 1888, Hernández recibió el título de Médico en la Universidad Central de Venezuela. Desde noviembre de 1889 estudió en el laboratorio de histología de Mathias Duval, donde se especializó en las áreas de Microbiología, Histología Normal, Patología, Bacteriología y Fisiología Experimental, entre otras. Al culminar su preparación en París, solicitó permiso para trasladarse a Berlín y estudiar histología y anatomía patológica, además de realizar un nuevo curso de bacteriología.

 

En 1891 comenzó su actividad como docente en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Se le encomendó adquirir, con recursos del Estado venezolano, materiales para instalar el Laboratorio de Fisiología Experimental de Caracas, e introdujo el microscopio en Venezuela, además de enseñar su uso y manejo. Trajo también de Francia otros instrumentos científicos modernos, siendo pionero de la actualización tecnológica de la medicina en nuestro país.

 

Animado por una profunda religiosidad, en 1907 decidió abocarse a la vida religiosa y, luego de discutir el caso con el arzobispo de Caracas envió una carta al prior de la Orden de San Bruno en La Cartuja de Farneta, cerca de Lucca (Italia), monasterio al cual ingresó el 16 de julio de 1908. Allí tomó el nombre de Hermano Marcelo, pero enfermó nueve meses después de su llegada, por lo cual el Padre Superior dispuso su regreso a Venezuela, con el fin de que recuperara la salud.

 

De regreso en Caracas, obtuvo en 1909  permiso para entrar en el Seminario Santa Rosa de Lima, anhelando consagrarse a la vida monacal. Transcurridos tres años viajó a Roma junto a su hermana, Isolina y tomó cursos de Teología en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano, pensando en volver al monasterio. Pero una vez más sus planes se vieron frustrados por una afección pulmonar que le forzó a retornar a Venezuela.

 

A partir de entonces dedicó su existencia a Dios mediante un estilo de vida seglar. Combinó su actividad de médico, docente e investigador con la más profunda caridad y actitud de servicio a todos, especialmente a los más pobres. Su muerte, sin embargo, no se produjo de manera natural. Falleció atropellado por un automóvil, siendo tal vez la primera persona en morir de esta manera en Caracas. Tan trágico hecho ocurrió en la esquina de Amadores, en La Pastora, Caracas, el 29 de junio de 1919. La tradición cuenta que al enterarse, el pueblo capitalino exclamó espontáneamente: “¡Ha muerto un santo!”.

 

Esta fama de santidad se propagó después de su muerte, y el Arzobispado de Caracas inició la Causa de Beatificación y Canonización en 1948. Por su dedicación a la vida religiosa y su servicio al prójimo comenzó a ser venerado por el pueblo, extendiéndose este culto a todo el país, incluso asociándose con elementos de otras creencias. El papa Juan Pablo II lo designó “Venerable” el 16 de enero de 1986. Desde entonces, solo lo distancia de la beatificación católica la comprobación de un milagro.

 

Sus restos reposan en la iglesia parroquial de La Candelaria de Caracas, después de permanecer durante mucho tiempo en el Cementerio General del Sur, donde su tumba llegó a ser la más visitada.

25 de octubre de 1917 │ Revolución Rusa

Tal día como hoy, hace 100 años, culminó la Revolución Rusa, o Revolución de Octubre, tras la expulsión del gobierno provisional que había reemplazado el sistema zarista, lo que llevó finalmente al establecimiento de la Unión Soviética, estructura política que se mantuvo hasta 1991.

El movimiento se basó en las ideas de Karl Marx, y tuvo como líderes principales a figuras como Vladimir Lenin y León Trotsky. Su triunfo significó la aparición histórica del sistema comunista durante el siglo XX. Fue un proceso revolucionario que siguió planes deliberados. Sus actividades estuvieron coordinadas de principio a fin, sin el grado de espontaneidad que había caracterizado a manifestaciones de transformación social previas, incluso en la misma Rusia.

De acuerdo al calendario actual, regido por el sistema gregoriano, el 7 de noviembre de 1917 los líderes bolcheviques Vladimir Lenin y León Trotsky guiaron a los revolucionarios de izquierda en una revuelta contra el Gobierno Provisional, encabezado por Kérensky. Dado que en Rusia aún estaba vigente la datación juliana, las fuentes de la época citan el 25 de octubre como fecha de la Revolución de Octubre, momento en el que culminó la fase revolucionaria iniciada en febrero, y se reemplazó el régimen de Kérensky por el poder organizado y deliberativo de los soviets obreros, soldados y campesinos, verdaderas instancias de participación política de las clases trabajadoras de la población.

En la Revolución Rusa pueden distinguirse dos fases. En un primer momento ocurrió la llamada Revolución de febrero de 1917, que desplazó la autocracia del zar Nicolás II, el último que obstentó ese cargo, y se proponía instaurar una república liberal. Meses más tarde se desencadenó la Revolución de Octubre, cuando los sóviets, inspirados y dirigidos por el Partido Bolchevique a través de Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), y organizados por León Trotsky, tomaron el poder mediante una insurrección popular armada, sustituyendo al gobierno provisional, cuya principal figura era Aleksandr Kérensky.

La Revolución disolvió el aparato gubernamental del anterior Estado constitucional burgués, junto con sus instituciones: la gendarmería, las Fuerzas Armadas de Rusia, la propiedad privada sobre los principales medios de producción y servicios y, más tarde, la Asamblea Constituyente. Todas estas instancias fueron sustituidas por el Estado obrero, comandado por el proletariado, lo que implicó a su vez el control obrero de la producción y la redistribución de la tierra a los campesinos, tras expropiar lo acumulado por los terratenientes y capitalistas. En el plano militar, surgieron la Guardia Roja y el Ejército Rojo, este último organizado y dirigido por Trotsky.

Las revoluciones de 1917, con la caída del régimen zarista (Revolución de Febrero) y la creación del primer estado socialista del mundo (Revolución de Octubre), tuvieron múltiples causas, entre las cuales destacan las condiciones políticas, sociales y económicas de Rusia en aquella época. El opresivo régimen del zar Nicolás II, junto con las bajas sufridas durante la I Guerra Mundial y el despotismo de los zares, que había sojuzgado al campesinado durante siglos, determinaron que tensiones acumuladas por generaciones en la clase baja rural, atizaran el descontento, además de la inflación y el hambre, factores clave en el estallido de la revolución.

La Revolución Rusa ha sido uno de los más importantes hechos ocurridos en la época contemporánea, símbolo de reivindicación de las clases desposeídas. Su influencia fue fundamental en el devenir histórico del mundo, y su ejemplo fue seguido en diversos países de Asia, América y Europa. Proporcionó a muchas naciones el modelo para un camino social  donde lo colectivo fuese el elemento primordial. Fue el producto de la lucha de clases y creó un Estado que intentó defender los intereses del pueblo, siendo la primera revolución proletaria de la historia, que rompió el ciclo de revoluciones burguesas iniciado con la Revolución Francesa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 217 años murió envenenado por espías españoles en San José de Oruña (Trinidad) Manuel Gual, quien en 1797 fuera el dirigente, junto con José María España, del movimiento preindependentista conocido en la historiografía venezolana como Conspiración de Gual y España.

Nacido en La Guaira (estado Vargas) en 1759, era hijo del coronel Mateo Gual y Pueyo, quien fuera Jefe de la Provincia de Cumaná, y de Josefa Inés Curbelo e Ibieta. Con 15 años de edad, Gual ingresó al Batallón Veteranos de Caracas. Avanzó en sus estudios, mas no logró los ascensos deseados y por tal motivo, a los 33 años de edad, apenas había alcanzado el grado de Capitán.

Gual buscó lograr un movimiento emancipador y sus ideas las dejó conocer, a través de correspondencia, al General Francisco de Miranda, quien se hallaba en Londres.

En la primera reunión conspirativa, Manuel Gual fue nombrado comandante militar del movimiento y Presidente de la República que se proyectaba establecer. Fue él quien diseñó la bandera que habría de adoptarse y quien elaboró el plan general militar y político.

El 15 de julio de 1797 la conspiración fue debelada y Gual, quien había sido advertido a tiempo por un recado que le envío su hermano, se trasladó en secreto a Caracas y de ahí a La Guaira, donde supo que José María España había logrado huir hacia los montes de Uria y luego a Los Caracas. En Camurí Chico se encontraron ambos, y se embarcaron juntos hacia Curazao. Allí fueron recibidos por los hermanos Manuel y Felipe Piar, curazoleños que días antes habían sido expulsados de La Guaira por simpatizar con la revolución.

Tras la captura y ejecución de España, Gual mantuvo correspondencia con Francisco de Miranda, en la cual planeaban la independencia de Venezuela. Desde Londres, Miranda le envió a Gual varios ejemplares de la Carta a los españoles americanos de Juan Pablo Viscardo para que la hiciera circular.

La situación de Gual en Trinidad se hizo cada vez más difícil, ya que las autoridades españolas estrecharon el cerco en torno a su persona, siendo vigilado por espías noche y día. Adoptó el nombre de monsieur Bourdon para disfrazar su identidad, pero a principios de 1800 su salud se vio muy afectada por problemas intestinales.

En tal circunstancia viajó a Saint Thomas en busca de armas y de voluntarios que quisieran participar en sus proyectos. Sin embargo, sólo consiguió dos jóvenes que lo acompañaran a Trinidad.

El gobernador inglés, Picton, que inicialmente le había ofrecido ayuda, empezó entonces a tratarle con frialdad y a interponer obstáculos en su camino. En septiembre de 1800, un amigo y compañero de causa, de nombre Juan Monaira, murió en circunstancias extrañas, llegando a circular el rumor de que había sido envenenado por un espía español, destinó que también sufriría Gual el 25 de octubre de 1800.

Luego de la muerte de Gual, y como colofón de aquella trama de traiciones, un sargento de apellido Valecillos, que actuaba en Trinidad como espía de los realistas, llegó a Caracas atribuyéndose haberlo envenenado, por lo que fue recompensado en dinero por el gobernador y capitán general Manuel Guevara Vascocelos, y posteriormente la Corona le dio el grado de Capitán.

Natalicio de Rafael Urdaneta │ 24 de octubre de 1788

   

Hace 229 años nació en Maracaibo el General Rafael Urdaneta, militar y político venezolano, quien fuera prócer de la Independencia de Venezuela y presidente de la Gran Colombia.

En julio de 1810 se unió al movimiento revolucionario en Santa Fe de Bogotá, integrando las filas del batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional. Urdaneta participó en varias acciones durante la Campaña Admirable liderada por Simón Bolívar , destacándose bajo las órdenes del coronel José Félix Ribas el 2 de julio de 1813 en la batalla de Niquitao, y combatió en la batalla de Taguanes contra las fuerzas realistas del Coronel Julián Izquierdo. En su informe al Congreso de la Unión en Tunja, Simón Bolívar recomendó a Urdaneta, describiéndole como digno de todas las consideraciones del gobierno por el valor e inteligencia demostrado en la acción.

Fue probablemente quien más recorrió todo el territorio nacional luchando por la República. Después de numerosas acciones militares, entre las cuales destacan la retirada hacia la frontera en 1814, la toma de Maracaibo, en 1821 y la marcha hacia San Carlos, previa a la batalla de Carabobo (en la cual no pudo participar por órdenes de Bolívar, dado el grado de agotamiento de sus tropas), en méritos de los servicios prestados, el Libertador pidió su ascenso a General en Jefe.

Fue uno de los jefes militares más leales a Bolívar. En 1828, desde la secretaría de Guerra, juzgó a los integrantes de la Conspiración Septembrina, quienes atentaron contra el Libertador, para ese momento presidente de la Gran Colombia. Convencido de la culpabilidad de Santander, Urdaneta le condenó por no haber impedido la "conspiración contra el jefe supremo de la nación". Al servicio de los máximos ideales de la República, en  1830 trató de salvar la obra bolivariana y la unidad de la Gran Colombia, encargándose de la presidencia, pero la historia dispuso que fuera Urdaneta el último presidente de aquella nación que trató de encarnar el gran proyecto político bolivariano. Rafael Urdaneta falleció en París el 23 de agosto de 1845, a los 56 años.

 

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 35 años, falleció en Caracas Alfredo Maneiro, militante revolucionario, quien fundara el partido Causa R y tuviera una destacada actuación como profesor universitario.

Integrado desde temprana edad a la juventud comunista, se incorporó a la lucha política contra el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Maneiro tuvo su primera experiencia guerrillera en La Azulita (estado Mérida), donde la negativa de los campesinos de la región a incorporarse a la guerrilla, hizo fracasar el intento.

En 1962 se creó el Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez en el oriente del país, cuya jefatura asumió Maneiro con el nombre de Comandante Tomás. La acción guerrillera fue mantenida por el Partido Comunista hasta mediados de 1966. Maneiro fue uno de los dirigentes que lideraron la disidencia dentro del comunismo venezolano, aunque permaneciendo al margen de la euforia que levantó el nacimiento del Movimiento al Socialismo (MAS).

En 1972 se incorporó a la Universidad Central de Venezuela donde inició estudios de filosofía, al tiempo que emprendía un trabajo político que dio como resultado la creación de la Causa R, dirigida en sus primeros momentos a dos experiencias fundamentales en su trabajo de ideólogo de las luchas populares; el sindicato SUTISS de los trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), en Ciudad Guayana, que le confirió una nueva dimensión al sindicalismo en el país y el movimiento Pro-Catia en el oeste de Caracas. Enriqueció su labor con la docencia en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. En octubre de 1982, un colapso cardíaco causó que fuera internado en el Hospital Clínico Universitario, donde le sobrevino la muerte.