Gobierno Bolivariano

26 de abril de 1937 │ Bombardeo de Guernica

Tal día como hoy, hace 81 años, la pequeña ciudad de Guernica fue bombardeada durante más de tres horas por la aviación alemana, que actuó a las órdenes de Francisco Franco, y más de 1.600 víctimas perecieron en un ataque ocurrido en el marco de la guerra civil de España, el cual aterrorizó a la población civil y pasaría a la historia como una de las más crueles manifestaciones de la mentalidad bélica que han conocido los seres humanos.

La población civil fue devastada, mientras que los contingentes del ejército vasco, acampados en los alrededores de Guernica, no fueron siquiera tocados por el ataque, al igual que el puente y la fábrica de pistolas de la localidad. Los bombarderos llevaban no sólo explosivos destructivos, sino también bombas antipersonales y 2.500 bombas incendiarias, ojivas rellenas de aluminio y óxido de hierro, que al estallar son capaces de elevar la temperatura cerca de los 2700°C.

Guernica era conocida por su roble sagrado, al pie del cual se reunían desde la Edad media los representantes del pueblo vasco. Desde el reinado de Isabel de Castilla hasta el 1876, los representantes de la corona española tenían la costumbre de renovar en ese lugar, cada dos años, su juramento de respetar las libertades vascas. El ataque estaba dirigido, entre otros objetivos, a eliminar ese símbolo del espíritu libertario vasco.

Tras destruir la pequeña ciudad, los franquistas hicieron su entrada a la misma el día 29 de abril de 1937, atravesando el puente que no destruyó el ataque. La indignación fue inmensa en todo el mundo, al punto que, trastornado por este homicidio masivo, el pintor español Pablo Picasso realizó en pocas semanas su monumental y célebre obra, Guernica, una de las más importantes manifestaciones del la pintura del siglo XX.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 32 años, la central nuclear de Chernobyl sufrió el mayor accidente nuclear conocido hasta el presente en la historia de la humanidad cuando, en medio de una prueba para simular un corte de energía eléctrica, el reactor 4 de la Central aumentó de forma imprevista su potencia, y se produjo un sobrecalentamiento de su núcleo que hizo explotar el hidrógeno acumulado en su interior.

El material radiactivo liberado fue unas 500 veces superior al que expidió la bomba atómica que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima en 1945. Hasta ahora, la tragedia de Chernobyl ha sido el único accidente en alcanzar el más alto nivel (7) en la escala INES. La explosión causó la muerte directa de 31 personas y obligó a la evacuación de otras 135.000. La radiactividad emanada por el accidente llegó a diversos países europeos.

Además de las consecuencias económicas, los efectos a largo plazo del accidente sobre la salud pública han sido objeto de diversos estudios, algunos de los cuales han arrojado conclusiones controversiales aunque, por lo general, coinciden en que miles de personas afectadas por la contaminación han sufrido o sufrirán en algún momento de su vida efectos en su salud. La comunidad internacional financió los costos del cierre definitivo de la central, que se concretó en diciembre de 2000.

 

 

 

Hace 208 años, con el nombre de Secretaría de Guerra y Marina, fue establecida en Venezuela la primera institución con un propósito análogo al del Ministerio de la Defensa, correspondiéndole el honor de ser su primer conductor al en aquel entonces Capitán de Navío Lino de Clemente y Palacios.

En 1945, la institución pasó a identificarse como Ministerio de la Defensa Nacional,  según Decreto Nº 348 de la Junta Revolucionaria de Gobierno de 22 de junio de aquel año, y el 15 de enero de 1951 recibió la denominación de Ministerio de la Defensa, la cual mantuvo hasta enero de 2007 cuando, según Gaceta Oficial extraordinaria Nº 5.836 del 8 de enero, recibió la denominación actual, Ministerio del Poder Popular para la Defensa.

24 de Abril de 1863 │ Convenio o Tratado de Coche

Hace 155 años, un día como hoy, se firmó el Tratado de Coche, acuerdo mediante el cual finalizó de manera formal la Guerra Federal.

En la hacienda Coche, próxima a Caracas, Pedro José Rojas, secretario general del entonces Jefe Supremo de la República, José Antonio Páez, y Antonio Guzmán Blanco, secretario general del Presidente Provisional de la Federación, Juan Crisóstomo Falcón, se reunieron aquel día para establecer un convenio que, tras las objeciones de algunos jefes federales, ellos mismos confirmarían, después de modificado, el día 25 de mayo de 1863.

El gobierno de Páez se vio en la necesidad de aceptar un diálogo con los líderes de la Federación, dada la caótica situación política y económica en que se hallaba sumida Venezuela desde 1862.  Los principales líderes del partido conservador, entre quienes figuraban Manuel Felipe de Tovar, Pedro Gual, Ángel Quintero y Pedro José Rojas, encabezaban fracciones antagónicas dentro de un bando político seriamente dividido.

Sin recursos económicos suficientes para mantener un presupuesto regular o para la organización de un Ejército capacitado, Páez contrajo deudas con prestamistas de Inglaterra, tratando de conseguir recursos económicos para superar la difícil situación fiscal, pero al hacerlo aceptó condiciones de franca desventaja para el país y, al confiar el manejo de aquellos fondos a representantes y comisionados inescrupulosos, desacreditó totalmente su régimen y propició su salida del poder.

Los federalistas, en cambio, ganaban fuerza día a día ante la deserción de importantes contingentes «godos» y por la acertada actuación de sus principales líderes, entre los cuales se contaban Juan Crisóstomo Falcón, José Tadeo Monagas, José Eusebio Acosta, Juan Antonio Sotillo, León Colina, Jorge Sutherland y Francisco Linares Alcántara.

Además, la incorporación de Antonio Guzmán Blanco a la dirección de la guerra como jefe de operaciones del centro, dio mayor cohesión al movimiento, convirtiendo al mismo en una fuerza marcadamente dominante en todo el país.

Ante la inminente la victoria militar de las fuerzas de la Federación, luego de 5 años de guerra y desolación, los representantes de Falcón y Páez se reunieron a puertas cerradas y convinieron establecer la paz y convocar una Asamblea Nacional, la cual estaría conformada por 80 miembros, de los cuales la mitad sería elegida por el Jefe Supremo y la otra mitad por el presidente Provisional de la Federación, ante quienes renunciaría Páez para facilitar el nombramiento de un Ejecutivo transitorio.

El Tratado también determinó el cese definitivo de las hostilidades, así como la prohibición de nuevos reclutamientos y propició la formación de brigadas de orden público destinadas a impedir cualquier brote de violencia. La firma del Tratado de Coche, después de una contienda civil tan prolongada y sangrienta, en la cual destacó primordialmente la participación popular,  significó la apertura de un nuevo horizonte histórico para el país, al adoptarse la orientación federalista que tendría el gobierno nacional a partir de entonces.

 

Convenio de Coche

 

Pedro J. Rojas en nombre de Páez y Guzmán Blanco en nombre de Falcón acuerdan:

 

    El ejército Federal reconoce el gobierno del Jefe Supremo de la República y sus sustitutos.

    Una asamblea se reunirá en Caracas dentro de treinta días después de canjeada la aprobación de este convenio.

    Cada provincia elegirá 4 diputados; 2 el gobierno y 2 la Federación.

    En el momento de instalarse la Asamblea Nacional, cesará el gobierno del señor General Páez y su sustituto, y la Asamblea constituirá enseguida un nuevo gobierno de la manera que lo estime conveniente.

    Una vez que la Asamblea Nacional haya constituido el nuevo gobierno, continuará deliberando sin restricción alguna sobre los ramos de la administración pública.

    El gobierno nombrará al Sr. General Falcón, General en Jefe del Ejército de la República, y al Sr. Facundo Camero, segundo jefe del mismo.

    No se hará ninguna alteración notable ni en situación de tropas ni en mandos militares, ni en ninguna otra cosa contraria al espíritu de este convenio.

    Cese de las hostilidades en toda la República.

    Salvo lo que se dispone en el artículo anterior y que comenzará a regir inmediatamente, el presente convenio se pondrá en ejecución tan luego como lo hayan aprobado el Jefe Supremo de la República y el Sr. General Falcón.

 

Coche, 24 de abril de 1863.

 

18 de abril de 1828 │ El Motín de Chuquisaca

Tal día como hoy, hace 190 años, el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, resultó herido en el complot de Chuquisaca, conspiración dirigida a derrocar el Gobierno boliviano y asesinar a Sucre, entonces Presidente de la joven nación del Altiplano.

El autor intelectual fue Casimiro Olañeta, pero el verdadero promotor era el general peruano Gamarra quien, además del asesinato de Sucre, pretendía invadir a Bolivia con 4.000 hombres que a tal efecto situó en la localidad de Puno. La herida que recibió Sucre en Chuquisaca serviría luego para reconocer sus restos mortales perdidos.

Electo en 1827 Presidente de la nueva República de Bolivia, fundada por el Libertador, Simón Bolívar, la administración de Sucre fue ejemplar, al punto que muchos consideran que no ha sido superada, ni imitada siquiera hasta ahora, en ninguno de los Estados sudamericanos, ni aún en aquellos mejor regidos.

Sin embargo, luego de establecida la República en el Alto y Bajo-Perú, cuando los poderes públicos de las nuevas naciones se esforzaban por afianzar la libertad y hacer perdurable la independencia, las ambiciones antipatrióticas y los intereses mezquinos de aquellas localidades se desbordaron y se activó la sedición para corromper la disciplina y la moral del ejército auxiliar libertador, lo que condujo hasta el terreno fatal de la sublevación y los motines en los cuarteles.

La traición alentó el atentado, luego de lo cual Sucre renunció a la Presidencia de Bolivia, expresando al presentarse ante el Congreso:

 

“ … Y aunque por resultado de instigaciones extrañas llevo roto este brazo que en Ayacucho terminó la guerra de la Independencia americana y que destruyó las cadenas del Perú y dio ser a Bolivia, me conformo cuando en medio de difíciles circunstancias, tengo mi conciencia libre de todo crimen”.

 

Quienes ambicionaban el poder en Bolivia nunca hubieran podido aceptar el gobierno de un hombre de virtudes, justo y trabajador como Sucre, y aunque fracasaron en abril de 1828 continuaron intentando deshacerse de él, objetivo que persiguieron hasta que la vida del noble héroe fue destruida en el paso de Berruecos, el 4 de junio de 1830.

17 de abril de 1818 │ Intentan asesinar al Libertador

Tal día como hoy, hace 200 años, intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar, en un sitio conocido con el nombre del Rincón de los Toros, lo que actualmente es una población de lapParroquia Ortíz, estado Guarico, llamada San José de Tiznados.

Simón Bolívar se encontraba en este lugar con el fin de reunir sus tropas a las de Páez para enfrentar a los realistas. El coronel Rafael López, de las filas españolas, tenía la misión de impedir esta acción. Para esto, consiguió irrumpir en el campamento de los patriotas, enviando como espía a un capitán apellidado Renovales, quien ingresó junto con ocho hombres armados, disparando a quema ropa hacia la hamaca donde se encontraba sentado Simón Bolívar.

 Uno de los disparos pasó por encima de la cabeza del prócer, quien observó cómo el disparo hería en el cuello al caballo donde intentaba escapar. Bolívar tuvo que huir amparado por la oscuridad del llano que, junto a la muerte de varios hombres, incluyendo dos de sus edecanes, hizo pensar a Renovales que había cumplido su cometido de asesinar al Libertador.

Inmediatamente, López envió a sus hombres a atacar a las tropas revolucionarias y derrotarlas por sorpresa, en medio de la confusión y el desconsuelo, pues creían haber perdido a su líder. El mismo Simón Bolívar relató los hechos ocurridos:

“Diego Ibarra (Edecán de Bolívar), regresó en aquel momento; yo estaba sentado en mi hamaca, poniéndome las botas; Santander seguía hablando conmigo; Ibarra se acostaba, cuando una fuerte descarga nos sorprende. El general Santander gritó en el mismo instante: ¡El enemigo! Los pocos que éramos nos pusimos a correr hacia el campo abandonando nuestros caballos y cuanto había en la mata. La oscuridad nos salvó, pero enseguida vino el ataque al campamento donde 900 patriotas fueron derrotados por unos 500 realistas. Me encontraba perdido en medio de la sabana”.

López murió en el ataque y Renovales quedó al mando, cantando victoria. Sin embargo, Leonardo Infante, uno de los más formidables lanceros del llano, hizo prodigios de valor aquella trágica noche. Fue él quien, en medio del desesperado combate, derribó de un disparo a un oficial español, le quitó el caballo y se lo llevó al Libertador.

“...Cuando vino hacia mí Leonardo Infante y me dio un caballo que había arrebatado a los españoles. Fue así como pude unirme a nuestras tropas”.

12 de abril de 2002 │ Un día de dictadura en Venezuela

Hace 16 años el pueblo venezolano despertó lleno de  confusión y desaliento ante el anuncio de la supuesta renuncia del entonces Presidente de la República, Comandante Hugo Chávez Frías, cuando en realidad lo que se había producido desde el día anterior había sido un Golpe de Estado en el cual generales disidentes, amenazando con bombardear el Palacio de Miraflores, lograron apresar al Primer Mandatario Nacional.

A las 3:55 de la madrugada de aquel día de dictadura, antes de ser movilizado desde Miraflores para ser trasladado a Fuerte Tiuna, el presidente constitucional, escribió una nota en la cual expresó: “No he renunciado, soy un Presidente prisionero”.

A las 5:00 de la mañna, el jefe del gremio patronal, Pedro Carmona Estanga, flanqueado por militares golpistas, había anunciado al país que se encontaba al frente de un gobierno de transición, y una hora más tarde el conductor del programa televisivo 24 Horas, Napoleón Bravo, que transmitía Venevisión, dio los buenos días a la audiencia y enseguida anunció: "Tenemos nuevo Presidente”, frase que estremeció al país. Seguidamente leyó una carta, supuestamente firmada por el Comandante Chávez, aunque nunca mostró dicho documento en cámara, en la cual el Presidente anunciaba su renuncia irrevocable al cargo.

A primeras horas de la mañana se pusieron en marcha los planes dispuestos por los golpistas  para desintegrar la gestión del Gobierno Bolivariano. Reunidos en el Palacio de Miraflores, procedieron a disolver la Asamblea Nacional, y dejaron sin efecto 49 leyes que el Presidente Chávez había aprobado en el 2001 por vía Habilitante. Los responsables de los demás poderes públicos también fueron destituidos y fue eliminada la palabra “Bolivariana” del nombre de la República de Venezuela. El documento, anunciado como Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional, aunque luego ingresaría a la historia como  Decreto Carmona, ratificó el gope de Estado.

Líderes opositores como Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López participaron en los planes del golpe de Estado, irrespetando la democracia y la Constitución aún vigente en nuestro país. Capriles y López, en aquel entonces alcaldes de los municipios Baruta y Chacao, respectivamente, encabezaron la persecusión de distintos funcionarios del gobierno revolucionario, secundados por sus autoridades policiales; acosaron la embajada de Cuba y amenazaron con incendiar el lugar donde aparentemente se encontraba Diosdado Cabello y otros políticos revolucionarios.

Ramón Rodríguez Chacín, entonces Ministro de Justicia, fue sometido a la violencia física y verbal, y señalado como “culpable y asesino” por las muertes del 11 de abril. Estos hechos fueron transmitidos en vivo, para hacer creer al país que Chacín era el responsable.

El entonces Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, fue el primero en denunciar la violación de la democracia venezolana, al denunciar a través de los medios que estábamos en presencia de un Golpe de Estado, logrando hacerlo antes que su declaración fuese sacada del aire, lo cual ocurrió casi inmediatamente.

El pueblo chavista comenzó a tomar sus propias medidas, a pesar de presenciar el acto de juramentación de Carmona Estanga. Miles de simpatizantes empezaron a acercarse al Palacio de Miraflores, y en pocas horas la multitud fue abrumadora. Ya en horas de la noche, se habían multiplicado los miles de caraqueños instalados a los alredores de la sede del Gobierno para exigir el retorno del Presidente electo democráticamente, Hugo Chávez, gritando: “Él no ha renunciado, lo tienen secuestrado.”

El amor al padre de la revolución Bolivariana, del socialismo y la democracia protagónica se consolidó aquella noche del 12 de abril, cuando la presión popular logró en pocas horas el restablecimiento del orden constitucional y el regreso de la democracia venezolana, que grupos oligárquicos intentaron violentar en abril de 2002.