Tal día como hoy, hace 199 años, intentaron asesinar al Libertador, Simón Bolívar, en un sitio conocido con el nombre de Rincón de los Toros, que actualmente es una población de la Parroquia Ortíz (estado Guárico) llamada San José de Tiznados.

Bolívar se encontraba en aquel lugar con el fin de reunir sus tropas con las de Páez para enfrentar a los realistas. El coronel realista Rafael López, para impedir tal encuentro, infiltró como espíoa en el campamento de los patriotas al capitán Renovales quien, junto con 8 hombres armados, irrumpió disparando a quemarropa hacia la hamaca donde se encontraba sentado el Libertador.

Uno de los misíles pasó por encima de la cabeza del líder patriota, quien vio cómo la bala hería en el cuello al caballo donde intentaba escapar. Bolívar, amparado por la oscuridad del llano, logró huir mientras que Renovales, ante la muerte de varios hombres, incluyendo a dos de los edecanes del Libertador, creyó cumplido con éxito su vil propósito.

Inmediatamente, el español López ordenó a sus hombres atacar a las tropas revolucionarias y derrotarlas por sorpresa, en medio de la confusión y el desconsuelo, pues creían haber perdido a su líder. El mismo Simón Bolívar relataría luego los hechos ocurridos:

“Diego Ibarra (Edecán de Bolívar), regresó en aquel momento, yo estaba sentado en mi hamaca, poniéndome las botas; Santander seguía hablando conmigo; Ibarra se acostaba, cuando una fuerte descarga nos sorprende. El general Santander gritó en el mismo instante: ¡El enemigo! Los pocos que éramos nos pusimos a correr hacia el campo abandonando nuestros caballos y cuanto había en la mata. La oscuridad nos salvó, pero enseguida vino el ataque al campamento donde 900 patriotas fueron derrotados por unos 500 realistas. Me encontraba perdido en medio de la sabana”.

López murió en el ataque y Renovales quedó al mando, cantando victoria. Sin embargo, Leonardo Infante, uno de los más formidables lanceros del llano, hizo prodigios de valor aquella trágica noche. Fue él quien, en medio del desesperado combate, derribó de un disparo a un oficial español, le quitó el caballo y se lo llevó al Libertador.

“...Cuando vino hacia mí Leonardo Infante y me dio un caballo que había arrebatado a los españoles. Fue así como pude unirme a nuestras tropas”.

Bolívar se autocalificaba como "el hombre de las dificultades", pero ante las adversidades, su lema no era otro que "¡Triunfar!". De esa manera casi milagrosa salvó una vez más la vida aquella noche, y pudo continuar su victoriosa lucha por la independencia de nuestro país y de toda Nuestra América.