Gobierno Bolivariano

Tal día como hoy, hace 200 años, intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar, en un sitio conocido con el nombre del Rincón de los Toros, lo que actualmente es una población de lapParroquia Ortíz, estado Guarico, llamada San José de Tiznados.

Simón Bolívar se encontraba en este lugar con el fin de reunir sus tropas a las de Páez para enfrentar a los realistas. El coronel Rafael López, de las filas españolas, tenía la misión de impedir esta acción. Para esto, consiguió irrumpir en el campamento de los patriotas, enviando como espía a un capitán apellidado Renovales, quien ingresó junto con ocho hombres armados, disparando a quema ropa hacia la hamaca donde se encontraba sentado Simón Bolívar.

 Uno de los disparos pasó por encima de la cabeza del prócer, quien observó cómo el disparo hería en el cuello al caballo donde intentaba escapar. Bolívar tuvo que huir amparado por la oscuridad del llano que, junto a la muerte de varios hombres, incluyendo dos de sus edecanes, hizo pensar a Renovales que había cumplido su cometido de asesinar al Libertador.

Inmediatamente, López envió a sus hombres a atacar a las tropas revolucionarias y derrotarlas por sorpresa, en medio de la confusión y el desconsuelo, pues creían haber perdido a su líder. El mismo Simón Bolívar relató los hechos ocurridos:

“Diego Ibarra (Edecán de Bolívar), regresó en aquel momento; yo estaba sentado en mi hamaca, poniéndome las botas; Santander seguía hablando conmigo; Ibarra se acostaba, cuando una fuerte descarga nos sorprende. El general Santander gritó en el mismo instante: ¡El enemigo! Los pocos que éramos nos pusimos a correr hacia el campo abandonando nuestros caballos y cuanto había en la mata. La oscuridad nos salvó, pero enseguida vino el ataque al campamento donde 900 patriotas fueron derrotados por unos 500 realistas. Me encontraba perdido en medio de la sabana”.

López murió en el ataque y Renovales quedó al mando, cantando victoria. Sin embargo, Leonardo Infante, uno de los más formidables lanceros del llano, hizo prodigios de valor aquella trágica noche. Fue él quien, en medio del desesperado combate, derribó de un disparo a un oficial español, le quitó el caballo y se lo llevó al Libertador.

“...Cuando vino hacia mí Leonardo Infante y me dio un caballo que había arrebatado a los españoles. Fue así como pude unirme a nuestras tropas”.