Gobierno Bolivariano

Hace 16 años el pueblo venezolano despertó lleno de  confusión y desaliento ante el anuncio de la supuesta renuncia del entonces Presidente de la República, Comandante Hugo Chávez Frías, cuando en realidad lo que se había producido desde el día anterior había sido un Golpe de Estado en el cual generales disidentes, amenazando con bombardear el Palacio de Miraflores, lograron apresar al Primer Mandatario Nacional.

A las 3:55 de la madrugada de aquel día de dictadura, antes de ser movilizado desde Miraflores para ser trasladado a Fuerte Tiuna, el presidente constitucional, escribió una nota en la cual expresó: “No he renunciado, soy un Presidente prisionero”.

A las 5:00 de la mañna, el jefe del gremio patronal, Pedro Carmona Estanga, flanqueado por militares golpistas, había anunciado al país que se encontaba al frente de un gobierno de transición, y una hora más tarde el conductor del programa televisivo 24 Horas, Napoleón Bravo, que transmitía Venevisión, dio los buenos días a la audiencia y enseguida anunció: "Tenemos nuevo Presidente”, frase que estremeció al país. Seguidamente leyó una carta, supuestamente firmada por el Comandante Chávez, aunque nunca mostró dicho documento en cámara, en la cual el Presidente anunciaba su renuncia irrevocable al cargo.

A primeras horas de la mañana se pusieron en marcha los planes dispuestos por los golpistas  para desintegrar la gestión del Gobierno Bolivariano. Reunidos en el Palacio de Miraflores, procedieron a disolver la Asamblea Nacional, y dejaron sin efecto 49 leyes que el Presidente Chávez había aprobado en el 2001 por vía Habilitante. Los responsables de los demás poderes públicos también fueron destituidos y fue eliminada la palabra “Bolivariana” del nombre de la República de Venezuela. El documento, anunciado como Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional, aunque luego ingresaría a la historia como  Decreto Carmona, ratificó el gope de Estado.

Líderes opositores como Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López participaron en los planes del golpe de Estado, irrespetando la democracia y la Constitución aún vigente en nuestro país. Capriles y López, en aquel entonces alcaldes de los municipios Baruta y Chacao, respectivamente, encabezaron la persecusión de distintos funcionarios del gobierno revolucionario, secundados por sus autoridades policiales; acosaron la embajada de Cuba y amenazaron con incendiar el lugar donde aparentemente se encontraba Diosdado Cabello y otros políticos revolucionarios.

Ramón Rodríguez Chacín, entonces Ministro de Justicia, fue sometido a la violencia física y verbal, y señalado como “culpable y asesino” por las muertes del 11 de abril. Estos hechos fueron transmitidos en vivo, para hacer creer al país que Chacín era el responsable.

El entonces Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, fue el primero en denunciar la violación de la democracia venezolana, al denunciar a través de los medios que estábamos en presencia de un Golpe de Estado, logrando hacerlo antes que su declaración fuese sacada del aire, lo cual ocurrió casi inmediatamente.

El pueblo chavista comenzó a tomar sus propias medidas, a pesar de presenciar el acto de juramentación de Carmona Estanga. Miles de simpatizantes empezaron a acercarse al Palacio de Miraflores, y en pocas horas la multitud fue abrumadora. Ya en horas de la noche, se habían multiplicado los miles de caraqueños instalados a los alredores de la sede del Gobierno para exigir el retorno del Presidente electo democráticamente, Hugo Chávez, gritando: “Él no ha renunciado, lo tienen secuestrado.”

El amor al padre de la revolución Bolivariana, del socialismo y la democracia protagónica se consolidó aquella noche del 12 de abril, cuando la presión popular logró en pocas horas el restablecimiento del orden constitucional y el regreso de la democracia venezolana, que grupos oligárquicos intentaron violentar en abril de 2002.