Gobierno Bolivariano

Tal día como hoy, hace 16 años, el pueblo bolivariano fue atropellado durante angustiosas horas por la arremetida furiosa del golpismo fascista que, apoyándose en las pretensiones oligárquicas de sectores apátridas, quiso usurpar el poder y defenestrar al entonces presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante Eterno, Hugo Rafael Chávez Frías.

Desde principios de aquella trágica semana, partidos políticos, organizaciones sindicales y patronales de oposición convocaron a un paro cívico nacional. El día 11, Caracas amaneció convulsionada, y mucha gente marchó desde el Parque del Este hasta PDVSA-Chuao, destino que sería luego desviado hacia el Palacio de Miraflores con el propósito de derrocar al Presidente.

No obstante, en los alrededores de la sede del Gobierno Nacional, se mantuvo concentrado, en vigilia espontánea, sin que nadie se lo exigiese,  un pueblo valiente y resteado con su líder, dispuesto a cuidar al Presidente y defender la revolución.

El Alto Mando militar intentó calmar a la población, y el general Lucas Rincón, entonces Inspector de las Fuerzas Armadas señaló, en cadena nacional de televisión, que sólo existían algunos focos de violencia, que ningún oficial había renunciado, y que el presidente Chávez se hallaba en su despacho. Mientras, la marcha opositora se dirigía hacia el lugar donde se encontraban los miles de simpatizantes del gobierno, en los alrededores del palacio.

Cerca de las cuatro de la tarde, el caos se desató. La Policía Metropolitana, la Guardia Nacional y francotiradores no identificados, así como pistoleros también desconocidos, protagonizaron un enfrentamiento que arrojó un total de 20 muertos y dejó más de 100 personas heridas.

El presidente Chávez convocó entonces a una cadena nacional, pero los medios de comunicación privados dividieron las pantallas mientras el primer mandatario se dirigía al país y, luego de un rato, la señal de las televisoras se convirtió en estática y la imagen salió del aire. Aunque sería restablecida en algunos minutos, ya el nerviosismo se había apoderado de la población.

Aquella violenta intentona condujo a la prisión temporal del Presidente y la efímera usurpación del poder que llevó a cabo Pedro Carmona Estanga.

Al recordar hoy aquel día infame, la conciencia revolucionaria se mantiene viva en millones de mujeres y hombres que, inspirados en el legado libertario del Comandante Hugo Chávez Frías, no desmayan en la lucha por garantizar la Patria Socialista, haciendo frente a los múltiples ataques que sin cesar pretenden destruir los logros alcanzados y negar los justos derechos de un pueblo que tantos esfuerzos y sacrificios ha hecho en reafirmación de su apoyo y compromiso permanente con la Revolución Bolivariana.