Gobierno Bolivariano

Hace 197 años se encontraron por primera vez Simón Bolívar y José Antonio Páez en el Hato de Cañafistola, cerca de San Juan de Payara, en el actual estado Apure. Ambos caudillos se conocían por cartas, pero nunca antes se habían visto personalmente. Dada la necesidad de unificar los ejércitos, Bolívar se trasladó a los Llanos en busca de Páez, que era el jefe indiscutible de los llaneros y el triunfador de muchos combates contra el ejército español. Seis días más tarde, en presencia del Libertador, Páez, acompañado de cincuenta de sus mejores lanceros, realizaría la proeza conocida como Toma de las Flecheras, en el río Apure, en las afueras de San Fernando.

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 172 años, nació en Caracas el poeta Juan Antonio Pérez Bonalde, perteneciente a la segunda generación del movimiento romántico en Latinoamérica, y considerado precursor del modernismo por haber traducido obras de Heinrich Heine y Edgar Allan Poe.

Pasó su juventud en Puerto Rico y viajó por Europa, Asia, el Medio Oriente y Latinoamérica. Su poesía está marcada por sentimientos melancólicos y por un ritmo lírico rico en matices. Su obra fue prolífica, destacando  los poemas La Vuelta a la Patria, Flor y el Poema del Niágara, sin duda, sus versos más conocidos.

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 123 años, se estableció la Sociedad Venezolana de la Cruz Roja, en el marco de los actos del primer centenario del nacimiento del Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, quien fue el héroe de la Independencia venezolana que más se preocupó por humanizar la guerra.

Su creación se debió al deseo de que se cumplieran en nuestro país las previsiones establecidas en la Convención Internacional de Ginebra, reunida en 1864, en la cual se acordaron medidas especiales para la atención de los heridos en guerra y la protección de los cuerpos de socorro. Venezuela se sumó a este acuerdo por decreto del Congreso Nacional y por declaración del Ejecutivo Federal, fechado el 9 de junio de 1894.

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 97 años, el general antigomecista Emilio Arévalo Cedeño invadió el entonces territorio Amazonas con un pequeño contingente de sus partidarios, y tomó prisionero a Tomás Funes, terrible azote de la región, quien había asesinado a numerosas personas y mantenía aterrorizada a toda la población desde 1913.

Arévalo Cedeño, al frente de unos doscientos hombres, ingresó al país por los ríos Cravo, Casanare y Meta, con el fin de caer en el Orinoco y remontarlo. A fines de enero llegaron a San Fernando de Atabapo, en esa época capital del territorio Amazonas, y rodearon la casa que servía de cuartel a Funes. Después de un intenso tiroteo, cuando el cuartel fue impregnado de gasolina y se amenazó con incendiarlo, Funes se rindió. Arévalo Cedeño formó una junta de jefes que resolvió fusilar a Funes y a su ayudante Luciano López. La sentencia se cumplió inmediatamente. El pelotón de fusilamiento estuvo comandado por el capitán Elías Aponte Hernández, este último hermano del insigne revolucionario Carlos Aponte Hernández.

Arévalo Cedeño llevó a cabo más de siete invasiones a Venezuela desde Colombia, en intentos por derrocar a Juan Vicente Gómez. En una de ellas llegó a internarse en Guárico y amenazó poblaciones tan importantes como El Sombrero y Chaguaramas. Aún se conserva en San Fernando de Atabapo la tumba de Funes, como un recuerdo de la acción revolucionaria de Arévalo Cedeño.