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Hace 151 años nació en San Pedro de Metepa, Chocoyo (Nicaragua), Félix Rubén García Sarmiento, quien alcanzaría fama universal con el nombre de Rubén Darío, uno de los mayores poetas de América Latina.

Hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, sobre sus primeros años, transcurridos en la ciudad de León, hay pocas noticias. Fue criado por sus tíos abuelos Félix y Bernarda, debido a la separación de sus padres. Apenas tuvo contacto con su madre, quien residía en Honduras, o con su padre, a quien llamaba "tío Manuel".

Lector precoz (según su propio testimonio, aprendió a leer a los tres años), pronto empezó también a escribir sus primeros versos, alcanzando fama como "poeta niño". Al principio, sus mayores influencias fueron poetas españoles como Zorrilla y Campoamor. Más adelante, se interesó por la obra de Víctor Hugo, que tendría una incidencia crucial en su labor poética. Sus escritos de esta época muestran también la impronta del pensamiento liberal, hostil a la excesiva influencia de la Iglesia católica, como es el caso su composición El jesuita, de 1881.

Su admirable talento le ganó la estima de influyentes personalidades culturales y políticas de la sociedad nicaragüense, quienes le ayudaron a impulsar su carrera literaria. A los 19 años viaja a Santiago de Chile, donde publicaría su primer gran título: Azul (1888), libro que llamó la atención de la crítica. De regreso a Managua contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, en 1891.

En el año 1892 viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Tras visitar distintos países, residió en Buenos Aires, trabajando para el diario "La Nación". En 1898 regresa a España como corresponsal y alterna su residencia entre París y Madrid.

Sus primeros poemas Abrojos (1887), son una mezcla de tradicionalismo y romanticismo; Azul… (1888, revisado en 1890), está dividido en cuatro partes: 'Primaveral', 'Estival', 'Autumnal' e 'Invernal'. Este libro le hizo ser considerado como el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig le reconocieron como el creador e instaurador de una nueva época para la poesía en lengua española.

En París entra en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas, adoptando una poesía de la universalidad y una temática intimista, a través de la cual cuenta su vida cotidiana mediante símbolos herméticos. En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista, desarrolla de nuevo el tema del amor. Formalmente, creó una poesía elevada y refinada, con muchos elementos decorativos y resonancias musicales; Cantos de vida y esperanza (1905) es el mejor ejemplo de ello. Además, en poemas como "A Roosevelt", enaltece el carácter hispánico frente a la amenaza del imperialismo estadounidense:

 

Eres los Estados Unidos,

eres el futuro invasor

de la América ingenua que

tiene sangre indígena,

que aún reza a Jesucristo y

                  aún habla en español.                                      

En 1913 cae en un profundo misticismo y se retira a la isla de Mallorca. Allí empieza a escribir una novela, La isla de oro -que nunca llegó a concluir-, en la que analiza el desastre hacia el que caminaba Europa. También compone Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario, siguiendo el modelo del Canto a mí mismo, de Walt Whitman. En 1915 regresó a América, falleciendo al año siguiente, poco después de llegar a Managua.