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Tal día como hoy, hace 41 años, se consumó uno de los más brutales actos de terrorismo al precipitarse al mar, en la pequeña isla caribeña de Barbados, la aeronave CU-455 de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo: 57 cubanos, 11 guyaneses y 5  coreanos.

El vuelo 455 de Cubana, que se dirigía desde la isla de Barbados a la de Jamaica y cuyo destino final era La Habana, fue destruido en un atentado terrorista que tuvo lugar el 6 de octubre de 1976 y las 73 personas a bordo de la aeronave, un Douglas DC-8, resultaron muertas en el hasta entonces peor ataque de este tipo en el hemisferio occidental. En el luctuoso hecho se utilizaron dos bombas, descritas como dinamita o explosivo C-4.

La evidencia posterior implicó a varios individuos que tenían vínculos con la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés), además de algunos miembros de la policía secreta venezolana de aquel entonces (la denominada Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, DISIP). El hecho tuvo implicaciones políticas internacionales cuando el gobierno cubano acusó al gobierno de los Estados Unidos de complicidad en el ataque.

Documentos de la CIA recién desclasificados en 2005 indican que esa agencia “tenía inteligencia concreta de avanzada, tan temprano como junio de 1976, sobre planes de grupos terroristas cubanos exiliados, de atacar con una bomba un avión de línea de Cubana”. Por su parte, el antiguo agente de la CIA, Luis Posada Carriles, negaría haber estado personalmente involucrado en el atentado, pero no obstante proveería varios detalles del mismo en su libro de 1994 Los caminos del guerrero.

Cuatro hombres fueron arrestados en relación al atentado, y se realizó un juicio al respecto en Venezuela: Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano fueron sentenciados a 20 años de prisión, pero Orlando Bosch fue finalmente absuelto debido a defectos técnicos en la consecución de las pruebas o evidencia por parte de la fiscalía y vivió en libertad hasta su muerte, ocurrida en 2011.

Por su parte, Luis Posada Carriles estuvo detenido durante ocho años mientras aguardaba una sentencia definitiva, pero eventualmente logró huir. Con posterioridad ingresó a los Estados Unidos, donde estuvo detenido por haber ingresado ilegalmente a su territorio, siendo liberado el 19 de abril de 2007. El gobierno de Cuba aún reclama que los culpables de este atroz crimen sean castigados.