Gobierno Bolivariano

Tal día como hoy, hace 226 años, nació en Tinaco (estado Cojedes) José Laurencio Silva, General del Ejército de Venezuela durante las luchas por la Independencia de Venezuela y otras naciones sudamericanas.

En 1810 se enlistó en el batallón número 9 de Tinaco, con el grado de subteniente de milicias. Bajo las órdenes del brigadier Francisco Rodríguez del Toro participó en la Campaña de Coro, y despueś, bajo las órdenes del Generalísimo Francisco de Miranda luchó contra la disidencia realista de Valencia. 

Tras perderse la Primera República, Silva se ocultó en los bosques de Guárico y Cojedes, donde desarrolló actividades de guerrilla. En 1813, cuando Simón Bolívar pasó por San Carlos, se unió al Ejército Libertador y tomó parte en la batalla de Taguanes, el 31 de julio, estando luego presente en casi todas las acciones tácticas libradas durante aquel año y el siguiente.

Fue hecho prisionero en 1814, pero escapó y volvió a la guerrilla en los llanos cojedeños. En Apure se sumó a las fuerzas del general José Antonio Páez, participando en diversos hechos de armas que se produjeron en aquel teatro de operaciones durante aquellos años. Durante la Campaña del Centro, el 12 de febrero de 1818, después de la batalla de Calabozo, fue ascendido a teniente coronel, y actuó en la Campaña de Apure al año siguiente, permaneciendo al lado de Páez mientras Bolívar desarrollaba su ofensiva sobre Nueva Granada.

En 1821, tras su actuación en la Campaña de Carabobo, obtuvo el grado de coronel, marchando después con el Libertador hacia el sur, donde combatió en la batalla de Bomboná, el 7 de abril de 1822. Luego de permanecer destacado durante un año en Guayaquil y Quito, siguió a Bolívar hacia Perú, combatiendo en Junín el 6 de septiembre de 1824, y en Ayacucho, el 9 de diciembre del mismo año. En esa última acción fue ascendido a  general de brigada, habiendo recibido tres lanzazos durante la refriega, lo que le ganó la admiración del Mariscal Antonio José de Sucre, el cual exclamó al saberlo: “¡Envidio las heridas de Silva!”.

En 1830, Bolívar le designó entre sus albaceas testamentarios, y estuvo presente al morir el Genio de América el 17 de diciembre de aquel año, en San Pedro Alejandrino, Santa Marta. Testigos del triste momento relatan que el General Silva, al ver que el Libertador iba a ser enterrado con una camisa rota, se opuso a ello y exclamó: “No puede ser enterrado con una camisa rota el Libertador de América”, vistiéndole de inmediato con una camisa suya blanca de seda.

El general José Laurencio Silva obtuvo las más altas condecoraciones reservadas a los Libertadores y héroes de Venezuela y América. En 1855, el Congreso Nacional le confirió el grado de General en Jefe de los Ejércitos de la República. Durante los años finales de su existencia se dedicó a la agricultura y la ganadería en sus tierras de Montecristo, en Chirgua (estado Carabobo), y murió en Valencia el 27 de febrero de 1883. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 16 de diciembre de 1942.