Tal día como hoy, hace 163 años, murió en Nueva York (Estados Unidos) el eminente sabio venezolano José María Vargas, quien fuera médico cirujano, científico, catedrático y rector de la Universidad de Caracas, además de político, escritor y presidente de Venezuela, cargo para el que fue elegido en 1835.

Como profesor de anatomía, inauguró las disecciones de cadáveres en Venezuela, procedimiento que era sumamente novedoso para la época, lo que le ganó extraordinaria reputación como docente. En 1827 fundó la Sociedad Médica de Caracas, con la cual se comenzaron a practicar reuniones científicas en el país.

Durante este período desarrolló además una amplia labor de investigación en el área botánica, que le llevó a establecer relaciones con hombres notables de esta ciencia en el mundo entero.

Después de su experiencia como primer magistrado, se dedicó durante el resto de su vida exclusivamente a la educación. Durante esta etapa de su existencia, asumió la presidencia de la Dirección general de Instrucción Pública, la cual ejerció desde 1839 hasta 1852. Asimismo, continuó dando en la Universidad sus clases de anatomía y cirugía, fundando además en 1842 la cátedra de Química.

Presidió la comisión encargada de exhumar en Santa Marta los restos del Libertador y conducirlos a la Patria, misión que fue completada en diciembre de 1842. En agosto de 1853, sintiéndose enfermó, viajó a Estados Unidos, donde residió primero en Filadelfia y luego en Nueva York, donde finalmente murió el 13 de julio del año siguiente. En 1877, sus cenizas fueron traídas a Caracas y sepultadas en el Panteón Nacional el 27 de abril de ese mismo año.

Como un homenaje permanente a su memoria, el municipio donde nació se llama Vargas desde 1987. El mismo se constituyó en Estado Vargas al año siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 63 años murió en Coyoacán (México) Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo, destacada pintora mexicana, cuya vida estuvo marcada desde muy temprana edad por el sufrimiento físico, el dolor y la enfermedad, a partir de una poliomielitis que contrajo en 1913, dando inicio así a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y operaciones.

Frida contrajo matrimonio con Diego Rivera el 21 de agosto de 1929, en una relación que estuvo marcada por el amor, las infidelidades, el vínculo creativo y el odio. Rivera ayudó a Frida en muchos aspectos. Él fue quien le sugirió que vistiera con el traje tradicional mexicano, consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica. Esto, junto a su semblante cejijunto, se convirtió en la imagen de marca de la artista. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, en cambio, fue la mayor crítica de Diego.

En 1939 se divorciaron, tras descubrir Frida que Rivera le había sido infiel con su propia hermana. Frida y Diego continuaron compartiendo gran parte de la vida social, artística y política que los unía. Frida llegó en septiembre de 1940 a San Francisco, y sólo dos meses más tarde volvieron a casarse.

En 1950, Frida debió ser hospitalizada en Ciudad de México, permaneciendo en el hospital un año. En 1953 se organizó la única muestra individual de su obra que se realizara en México durante la vida de la artista. La salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron asistir a la exposición, pero fue llevada en una cama de hospital. Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla, debido a una infección de gangrena.

En febrero de 1954 escribió explícitamente acerca de sus ideas suicidas, describiendo como una gran tortura los dolores físicos y psíquicos tras la amputación. El 19 de abril ingresó al hospital debido a un intento de suicidio y, tras un nuevo intento, fue preciso hospitalizarla nuevamente en mayo.

Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. Fue velada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista mexicano. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas las alberga la Casa Azul de Coyoacán, lugar que la vio nacer, hoy Museo Frida Kahlo. Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás".