Tal día como hoy, hace 115 años, nació en Camagüey (Cuba) Nicolás Cristóbal Guillén Batista, periodista y activista político cubano, así como uno de los más destacados poetas de Nuestra América durante el siglo XX, cuya obra gira en torno a la exaltación del negro y la problemática social, y posee un gran contenido conceptual y ético, que ha permitido que los problemas de la raza negra en latinoamérica, particularmente en el Caribe, hayan adquirido la importancia debida en el ámbito de la literatura que se hace en lengua hispana.

Militante comunista desde 1937, sufrió en diversas oportunidades prisiones y persecuciones. En 1954 fue galardonado con el Premio Lenín de la Paz, y se hallaba exiliado en Buenos Aires cuando triunfó la Revolución Cubana. Regresó de inmediato a Cuba y asistió en La Habana, en 1961, al Congreso fundacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la que fue electo presidente, cargo que mantuvo hasta su muerte.

Desde la UNEAC participó directa y sistemáticamente en toda la vida artística y cultural de Cuba. En 1962 publicó Prosa de prisa; en 1967 aparece El gran zoo, y en 1969 Cuatro canciones para el Che. En 1972 aparecen La rueda dentada y Diario que a diario. Ese mismo año se le concede en Roma el premio Viareggio. Nicolás Guillén reivindicó en su obra la cultura negra dentro de los procesos de mestizaje y transculturación, en lo que denominó el «color cubano», ni negro ni blanco: mestizo, rasgo distintivo de toda Latinoamérica. El poeta del son, ritmo y baile típico de Cuba, falleció en La Habana a los 87 años de edad, el 16 de julio de 1989.