Tal día como hoy, hace 127 años, nació en Cumaná (estado Sucre) José Antonio Ramos Sucre, innovador de la lírica, uno de los primeros venezolanos en cultivar el poema en prosa, así como el uso de varias voces poéticas, en lugar de limitarse a la tradicional voz de un "yo" único e inmutable.

Hijo de Jerónimo Ramos Martínez y de Rita Sucre Mora, sobrina del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, Ramos Sucre aprendió sus primeras letras en Cumaná, y en 1900 fue enviado a Carúpano para ser educado por su padrino y tío paterno, el presbítero e historiador José Antonio Ramos Martínez, quien lo inició en el latín y los libros, pero también le apartó de los juegos infantiles.

En Caracas estudió Derecho y Literatura en la Universidad Central de Venezuela, obteniendo en 1917 el grado de Doctor en Ciencias Políticas, a la vez que sumaba a los idiomas que ya manejaba, el portugués, el sueco, el danés y el holandés. Durante 14 años desarrolló una amplia labor como docente, y ya desde 1911 se había dado a conocer como poeta publicando en casi todas las revistas y diarios, donde aparecieron al menos 108 de sus poemas en prosa.

Reunió su obra en Trizas de papel, Sobre las huellas de Humboldt, ambos integrados a La Torre de Timón. En 1929 publicó juntos dos libros distintos, Las formas del fuego y El cielo de esmalte.

Hombre de carácter solitario e introvertido, dedicó todo su tiempo al estudio, a la lectura y a su obra poética, pero su labor intelectual se vio seriamente afectada por una enfermedad nerviosa, cuyo síntoma más notorio era un insomnio pertinaz.

En estado febril recorría las calles de la ciudad en horas nocturnas, buscando un sosiego que su mal le negó, vivencias que registró en sus textos, en los cuales expresó el sufrimiento que le causaba una fatiga mental cada vez más pronunciada.

Para buscar aliviarse de su mal, aceptó viajar a Europa, pero no encontró sanación, y el 13 de junio de 1930, en la ciudad de Ginebra (Suiza), se suicidó ingiriendo una sobredosis de veronal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 43 años murió en Madrid (España) uno de los grandes protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias.

Estudió Derecho en la Universidad de su país e Historia y Antropología en La Sorbona de París. Aunque cultivó la poesía, la dramaturgia y el periodismo, y también desarrolló labores diplomáticas, su obra fundamental se desarrolló en el campo de la novela.

Destacan dentro de su extensa producción narrativa Leyendas de Guatemala, El señor Presidente y Hombres de maíz. Miguel Ángel Asturias recibió en 1967 el Premio Nóbel de Literatura, siendo el segundo escritor latinoamericano en recibir tal galardón, sólo antecedido por Gabriela Mistral, quien lo obtuvo en 1945.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal día como hoy, hace 147 años, falleció Charles Dickens, uno de los grandes novelistas de habla inglesa, quien a lo largo de su extensa labor literaria, realizó cuadros detallados de la Inglaterra victoriana, mostrando la tragedia y miseria en que transcurría la vida de las clases bajas en medio de la expansión del capitalismo industrial.

Entre sus obras más representativas se encuentran Casa desolada, Oliver Twist, David Copperfield y Grandes esperanzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 35 años fue declarado Monumento Histórico Nacional el Cementerio General del Sur, ubicado en la parroquia Santa Rosalía de Caracas, en el municipio Libertador.

Inaugurado el 5 de julio de 1876 por Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República para la fecha, el Cementerio General del Sur entró en servicio el 10 de julio del mismo año. Para 1879, era el único camposanto autorizado de la ciudad, acabando así con los cementerios particulares, especialmente en los lugares céntricos de la ciudad, eliminados por razones de higiene y estética.

Este sitio tradicional de Caracas cuenta con 139 años y aloja los restos de personajes notables, próceres y sus familiares, además de inmuebles, monumentos, mausoleos, panteones y un número muy grande de reliquias renombradas por su arte y estilo, lo cual lo convierte en un verdadero Museo Escultórico.