Tal día como hoy, hace 218 años, el joven Simón Bolívar, en su viaje a España, escribió desde Veracruz el primer documento que del futuro Libertador se conoce, el cual dirigió, de su puño y letra, a su tío y tutor, don Pedro Palacios y Sojo.

La ortografía de Bolívar en esa carta es fatal, sin embargo se aprecia desde ya su genio creativo, al tiempo que su consciencia respecto a sus limitaciones expresivas para aquel entonces, cuando escribe:

 

« ...Usted no estrañe la mala letra pues ya lo hago medianamente pues estoy fatigado del mobimiento del coche en que hacabo de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las especies de un golpe... ».     

 

Las primeras barbaridades gramaticales de quien fuera después no sólo Libertador, sino clásico de nuestra literatura, son:

 

«Mi llegada a este puerto ha sido felismente, gracias a Dios; pero nos hemos detenido aquí con el motibo de haber estado bloqueada la Abana, y ser preciso el pasar por allí; de sinco nabios y once fragatas inglecas ... ».

Y antes de firmar, expresa:

 

«Su mas atento serbidor y su yjo».

 

Para esta época no se habían dictado reglas fijas de ortografía. El grafólogo F. Oliver Brachfeld, en su estudio particular sobre esta primera carta de Bolívar, aclara que no era usual en aquella época darle mucha importancia a tales faltas, por lo cual sólo revelarían del joven Bolívar cierto desprecio a los convencionalismos, junto con cierta superficialidad debida a una excesiva confianza en sí mismo.

Según Brachfield, «su puño y letra, tal como se nos aparece en la primera carta conservada de su mano, denuncia talento, aplicación, dominio de sí, sentido estético, ambición, optimismo, sentido jerárquico... en cambio, no anticipa todavía ninguna originalidad, ninguna fuerza de voluntad descomunal, ni propensión especial a tomar decisiones rápidas, categóricas e imperativas tal como se puede apreciar en sus documentos manuscritos posteriores».