Tal día como hoy, hace 38 años, triunfó en Nicaragua la Revolución Sandinista, cuando el dictador Anastasio Somoza abandonó el país, posibilitando el ascenso al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

La lucha contra la dictadura de los Somoza, que ya había comenzado a finales de los años 50 del siglo XX, se intensificó significativamente en 1978. En marzo de 1979 se logró un acuerdo de unidad entre las fracciones sandinistas, hasta entonces dispersas, lo que permitió impulsar la lucha. En junio se produjo el llamado a la ofensiva final y a la huelga general, y en julio de 1979 las columnas guerrilleras del FSLN entraron en Managua, con un amplio respaldo popular, consumando la derrota de Anastasio Somoza Debayle.

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional introdujo reformas en los aspectos socioeconómicos y políticos del Estado nicaragüense, y se ocupó de los problemas relativos a la sanidad, la educación y reparto de la tierra que el país sufría, logrando avances significativos y reconocidos internacionalmente. El proceso de cambios iniciado por la Revolución Sandinista se extendió en su primera etapa hasta 1990 cuando, tras permanentes conspiraciones propiciadas por Estados Unidos, junto con una intensa campaña mediática, las elecciones fueron ganadas por la contrarrevolución.